Sobre este ejemplo
Este ejemplo es un acuerdo de confidencialidad mutuo entre una marca de snacks y un fabricante por encargo. Antes de poder presupuestar una nueva línea de barritas proteicas, la marca tiene que compartir sus recetas y planes de lanzamiento, y el fabricante sus costes, velocidades de línea y auditorías de seguridad alimentaria. Ambas partes revelan información, así que ambas quedan obligadas por las mismas condiciones.
El acuerdo empieza con un resumen de condiciones clave y después fija el objeto de las conversaciones, qué se considera confidencial, las exclusiones habituales, quién puede ver la información dentro de cada empresa, qué ocurre si un tribunal ordena revelarla y cómo se devuelve al final. También dice claramente lo que un NDA no hace: no concede ninguna licencia, no obliga a ninguna parte a firmar un contrato de fabricación y deja a cada una libre para trabajar con otros. Cubre las revelaciones durante 12 meses, con una confidencialidad de 3 años desde la última y más larga para los secretos comerciales.
Para quién es
Fundadores, responsables de operaciones y equipos de desarrollo de negocio que necesitan que ambas empresas protejan su información antes de hablar de fabricación, suministro o una alianza.